La relación entre Pablo Escobar y sus lugartenientes era compleja. Escobar era paranoico. Mataba a sus propios hombres ante la menor sospecha. Sin embargo, el carpintero-terrorista tenía algo especial:
Escobar lo llamaba "Mi Mano Derecha" (Hand of trust). Este hombre no era el cerebro del cartel, pero era el brazo ejecutor. Mientras Pablo pensaba, el carpintero actuaba.
Antes de ser un terrorista, el protagonista de esta historia era un artesano. En los barrios pobres de Medellín o del Valle de Aburrá, la carpintería era un oficio honesto, casi monacal. El carpintero trabajaba la madera: lijaba, medía, cortaba y ensamblaba. Era un hombre meticuloso, perfeccionista y paciente. La relación entre Pablo Escobar y sus lugartenientes
¿Qué falló? La respuesta está en el contexto. A finales de los años 70 y principios de los 80, Colombia vivía una crisis económica brutal. Los campesinos y artesanos no podían competir con la industria incipiente. La madera dejó de ser un negocio rentable. El carpintero, acostumbrado a la dureza del trabajo físico, tenía dos caminos: la mendicidad o el rebusque ilegal.
Fue entonces cuando la sombra de Pablo Escobar Gaviria cruzó su camino. Escobar, conocido por reclutar en las comunas, buscaba hombres con oficio. No cualquiera servía. Necesitaba a personas que entendieran de mecánica, de estructuras y, paradójicamente, de precisión. ¿Qué mejor que un carpintero? Escobar lo llamaba "Mi Mano Derecha" (Hand of trust)
El título "De Carpintero A Terrorista" se hace realidad en el momento en que Pablo Escobar decide llevar la guerra al Estado. Esto ocurre tras el asesinato de Luis Carlos Galán en 1989 y la declaración de guerra total por parte del gobierno de Virgilio Barco y luego César Gaviria.
Escobar necesitaba hombres dispuestos a cometer actos de guerra no convencional. El lugarteniente necesitaba: El ex carpintero ya había demostrado todo esto
El ex carpintero ya había demostrado todo esto. Fue entonces cuando recibió su bautismo de fuego como terrorista. Dejó de matar a una persona para planificar la muerte de decenas en un solo acto.
Como hombre de confianza de Escobar, participó en la logística de los atentados más sangrientos:
El ascenso dentro de una organización criminal suele tener costos inmediatos y duraderos.